Veo esta noticia publicada. Leedla, no tiene desperdicio:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Gobierno/revisa/baja/plazas/cientificos/2009/elpepusoc/20080629elpepisoc_3/Tes
Ángel hace un comentario en Golem Blog. Yo hago otro:
Señor Martínez: ¿se cree que los investigadores nos chupamos el dedo?
No se puede recortar en I+D, sobre todo cuando es tan patética como en España. Precisamente, lo único que puede ayudarnos a amortiguar ésta y futuras crisis.
Vaya y dígaselo a sus colegas del gobierno, Señor Subsecretario. Y de paso, recuerde a la Ministra que nos explique su fórmula mágica para que la I+D privada se ponga en marcha de forma masiva.
Y luego vuelve y nos cuenta. Pero hablando claro y sin vacilar, ni causar risa.
lunes, 30 de junio de 2008
jueves, 12 de junio de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
El programa postdoc del MICINN: una propuesta
El programa postdoc del ministerio (de educación, ciencia, innovación..., lo que toque en cada legislatura) es el paradigma de convocatoria obsoleta. Fue creado en una época en la que había que mandar gente fuera como fuese, tal era el panorama de la I+D española, y si no era fácil regresar... bueno, con pocos que consiguiesen regresar y conseguir un puesto de investigador, ya se consideraba amortizado el gasto del programa.
N. B.: ¿por qué era tan complicado regresar? No tanto porque no hubiese sitio, sino porque las plazas permanentes eran copadas por los favoritos de turno, que no necesitaban ni marcharse fuera. Con seguir haciendo la pelota al catedrático de turno, tarde o temprano caía la plaza.
La propuesta para la modernización de este programa no vale nada por sí sola. Recomiendo leer mi post anterior sobre el tema, si es que no se ha hecho aún. No obstante, valdría la pena mejorar esta convocatoria en concreto, por su significación.
Cabe destacar que en este momento hay convocatorias postdoc en España que superan a la del ministerio. Por ejemplo, en Galicia se ofrece el programa "Ángeles Alvariño" (¡gracias Lidia!). En este programa, los grupos de investigación ofertan plazas con cierto perfil, y los beneficiarios del programa (que es competitivo) eligen las plazas que se ajustan a su perfil (tres, en orden de preferencia). Pues bien, una de las condiciones del programa es que el postdoc realice como mínimo 24 meses de estancias fuera del centro de destino (se complementa con una bolsa de viaje). El programa es flexible en esto: se pueden contar estancias anteriores, o bien se puede estar fuera hasta los tres años de contrato que ofrece el programa.
Esta propuesta es el producto de un largo debate entre diversos miembros de la FJI/Precarios en su lista estatal (aquí, los mensajes de la discusión). La verdad es que ha sido un debate muy interesante (y aún puede dar más de sí), y recomiendo echar un vistazo a los mensajes. Voy a presentar dos opciones, una resultante de un hilo del debate que abrí yo mismo, y otra más similar a la planteada por el programa "Ángeles Alvariño".
Ante todo, una convocatoria competitiva dirigida a financiar el sueldo de un investigador debe ser:
Pues obviamente hay que realizar mejoras profundas. Vamos a por ellas en una primera propuesta:
En cualquier caso, no nos olvidemos de lo que mencioné en mis entradas anteriores: por muy buena que sea una convocatoria, de nada vale si no solucionamos los múltiples problemas del sistema investigador español.
A opinar sobre el tema.
* En esta evaluación, se debería considerar negativamente que el centro fuese aquel en el que el investigador realizó su etapa inicial y/o su tesis doctoral. La endogamia es un problema muy importante en España, y aún hay una desagradable tendencia al favoritismo por motivos personales y no de mérito. En general, hay una relación muy estrecha entre el crecimiento de la endogamia y la "vuelta" al centro de tesis, y muy poca relación entre este hecho y la calidad del centro o de grupo de tesis. Sin embargo, no creo que las medidas coercitivas sean razonables. Considerando este hecho en la evaluación, sin descartarlo previamente, sería razonable la contratación en el centro de tesis si se presenta como evidente la singularidad o la alta calidad del grupo receptor en el área correspondiente, dentro de la I+D nacional.
N. B.: ¿por qué era tan complicado regresar? No tanto porque no hubiese sitio, sino porque las plazas permanentes eran copadas por los favoritos de turno, que no necesitaban ni marcharse fuera. Con seguir haciendo la pelota al catedrático de turno, tarde o temprano caía la plaza.
La propuesta para la modernización de este programa no vale nada por sí sola. Recomiendo leer mi post anterior sobre el tema, si es que no se ha hecho aún. No obstante, valdría la pena mejorar esta convocatoria en concreto, por su significación.
Cabe destacar que en este momento hay convocatorias postdoc en España que superan a la del ministerio. Por ejemplo, en Galicia se ofrece el programa "Ángeles Alvariño" (¡gracias Lidia!). En este programa, los grupos de investigación ofertan plazas con cierto perfil, y los beneficiarios del programa (que es competitivo) eligen las plazas que se ajustan a su perfil (tres, en orden de preferencia). Pues bien, una de las condiciones del programa es que el postdoc realice como mínimo 24 meses de estancias fuera del centro de destino (se complementa con una bolsa de viaje). El programa es flexible en esto: se pueden contar estancias anteriores, o bien se puede estar fuera hasta los tres años de contrato que ofrece el programa.
Esta propuesta es el producto de un largo debate entre diversos miembros de la FJI/Precarios en su lista estatal (aquí, los mensajes de la discusión). La verdad es que ha sido un debate muy interesante (y aún puede dar más de sí), y recomiendo echar un vistazo a los mensajes. Voy a presentar dos opciones, una resultante de un hilo del debate que abrí yo mismo, y otra más similar a la planteada por el programa "Ángeles Alvariño".
Ante todo, una convocatoria competitiva dirigida a financiar el sueldo de un investigador debe ser:
- Abierta y transparente. Es decir, la convocatoria debe informar de los métodos y criterios de evaluación, y deben hacerse públicos los resultados de tal evaluación; cada candidato debe tener acceso a los resultados, detallados y razonados, de su evaluación.
- Meritocrática. Es decir, no vale que se tenga preferencia por determinada nacionalidad o por haber estudiado en un sitio determinado (salvo que el prestigio del centro lo valga).
- Flexible. Si bien se pueden poner condiciones en cuestiones de movilidad, fechas de incorporación al centro de trabajo, interrupciones de la actividad, etc., estas deben ser siempre flexibles.
- Y debe asegurar que el investigador reciba todos los beneficios de cualquier otro trabajador.
Incentivar la movilidad de investigadores que han concluido recientemente su etapa inicial, financiando su sueldo mientras realizan su labor en en centros y grupos extranjeros altamente reconocidos en sus respectivas áreas, y que los conocimientos y experiencia sean aplicados en centros españoles, con el objetivo de mejorar el nivel y la competitividad del sistema español de I+D.
Pues obviamente hay que realizar mejoras profundas. Vamos a por ellas en una primera propuesta:
- Contratar. Parece de cajón, pero hasta ahora se daba una beca, se contrataba un seguro médico privado y a despreocuparse del tema. ¿Quién contrata? Lo menos complicado sería que contratase una fundación dependiente del Ministerio, ahora mismo, la FECYT. De esta manera nos evitamos problemas que surjirían si contratase un centro de investigación o una universidad española. Aunque tampoco habría que poner pegas si los centros extranjeros se ofrecen a contratar, siempre que se aseguren los beneficios sociales y que las cotizaciones sean fácilmente transferibles al sistema de Seguridad Social español.
- Asegurar que el investigador tiene un estátus adecuado en el centro extranjero. Es decir, que tiene las mismas oportunidades e independencia que un postdoc nativo.
- Ampliar la duración del programa: el programa postdoc del MICINN sólo paga dos años en el extranjero. Dos años no es mucho tiempo cuando uno tiene que desarrollar un proyecto de investigación, y más aún si se dedica a otras cosas (docencia, solicitud de proyectos, otras actividades paralelas a la investigación). Y además, el segundo año va a estar dedicado en parte a buscar otro medio de sustento para el siguiente año. Entre unas cosas y otras, menos tiempo para el trabajo.
- Esta ampliación se podría realizar permitiendo una ampliación de hasta otros dos años, concedida previa evaluación de la actividad anterior.
- En cualquier caso, cada contrato debería llevar incorporado un año de financiación para ser contratado por un centro español (de nuevo, previa evaluación positiva, tanto del investigador como del centro*). De esta manera, el sistema de I+D español empezaría a aprovechar la experiencia de este investigador. Otro objetivo fundamental de este año sería que se reforzasen los vínculos con el grupo y el centro español, con el fin de asegurar su continuidad. Por supuesto, el investigador tendría la consideración adecuada en el centro, de acuerdo con su actividad y experiencia, así como para pedir proyectos, etc.
- Durante toda la estancia se facilitaría el contacto del investigador con grupos españoles (por ejemplo, mediante la creación de redes). Además, habría que mejorar la opción del programa para realizar estancias en España (actualmente, sólo un mes por año y con una exigua bolsa de viaje). Esto permitiría al investigador entrar en contacto con uno o varios grupos españoles y poder considerar la idoneidad de unos y otros para su incorporación futura.
- La mayor parte de lo dicho para la primera propuesta cabría también en el concepto de esta otra.
- La mayor diferencia está en que el núcleo principal se basaría en el "Ángeles Alvariño". El investigador sería contratado y trabajaría en un centro español*. Sin embargo, debería cumplir un período mínimo en un centro extranjero de prestigio. Para ello, el programa se acompañaría de bolsas de viaje. Estas estancias podrían realizarse en cualquier momento, no necesariamente desde el principio del programa.
- Las estancias servirían para desarrollar uno o varios proyectos del grupo de investigación español (sin objeción a que el investigador solicite o participe en otros).
- La duración del contrato podría ser flexible, como en la primera propuesta. Una buena opción serían tres años, ampliado a uno más si se considera necesario. Igualmente, podría establecerse un período de estancias en el extranjero de dos años como mínimo, aunque se podría justificar un período menor, o ampliarse al menos un año más.
En cualquier caso, no nos olvidemos de lo que mencioné en mis entradas anteriores: por muy buena que sea una convocatoria, de nada vale si no solucionamos los múltiples problemas del sistema investigador español.
A opinar sobre el tema.
* En esta evaluación, se debería considerar negativamente que el centro fuese aquel en el que el investigador realizó su etapa inicial y/o su tesis doctoral. La endogamia es un problema muy importante en España, y aún hay una desagradable tendencia al favoritismo por motivos personales y no de mérito. En general, hay una relación muy estrecha entre el crecimiento de la endogamia y la "vuelta" al centro de tesis, y muy poca relación entre este hecho y la calidad del centro o de grupo de tesis. Sin embargo, no creo que las medidas coercitivas sean razonables. Considerando este hecho en la evaluación, sin descartarlo previamente, sería razonable la contratación en el centro de tesis si se presenta como evidente la singularidad o la alta calidad del grupo receptor en el área correspondiente, dentro de la I+D nacional.
martes, 3 de junio de 2008
El programa postdoc del MICINN: una propuesta (introducción)
Habíamos dejado el tema de la convocatoria postdoc del MICINN salvada por los pelos de la ruina total. Ahora es el momento de hacer crítica constructiva y proponer una alternativa. Pero antes debemos introducir apropiadamente el tema.
Quede claro que ninguna mejora a una convocatoria concreta —ni a todas las convocatorias, por cierto— va a arreglar el sistema de I+D español. Este requiere de reformas más profundas, que no se podrán acometer mientras que la mentalidad (de los de arriba y de los de abajo) no cambie.
Podemos ejemplificar con un símil literario. Un libro puede contener una página realmente brillante, una joya de la literatura. Pero si el libro en su conjunto es basura, la página no convertirá al libro en una obra de arte. Es más, la página se verá degradada por su entorno, y el esfuerzo dedicado a escribirla habrá sido inútil. El sistema de I+D español es un libro bastante malo en el que en los últimos 30 años se han ido insertando capítulos más o menos afortunados, pero no se ha conseguido que el libro llegue a ser entretenido siquiera (de ahí que muchos elijan otros).
Y clama al cielo que la gestión de los recursos humanos en la investigación española se base en una gran masa de doctorandos y en unos cuántos profesores e investigadores funcionarios para dirigirlos... sin prácticamente nadie en medio. A la gran pregunta de si hay futuro para esos doctorandos, la respuesta es que para gran parte no, sencillamente porque no se puede pretender que todos (ni la mayoría) quepan en el nivel de sus jefes. Al sistema de I+D español le faltan investigadores (55000 según las estimaciones más optimistas), pero estos investigadores son licenciados, postdocs, investigadores experimentados de nivel medio, personal de apoyo. El I+D español es como un equipo de construcción en el que sólo hubiese los peones y el arquitecto, y no hubiese capataces, aparejadores, delineantes ni jefes de obra.
Y buena parte del problema está en la forma de reclutar a estos recursos humanos. En gran medida, se hace mediante convocatorias más o menos competitivas. El funcionamiento es simple en teoría, más o menos caótico en la práctica: se publican unas bases, los candidatos presentan papeles (causándoles diversos grados de transtorno y pérdida de tiempo) y, tras la evaluación, los seleccionados consiguen su beca o contrato. Tradicionalmente, estas convocatorias han conllevado grandes problemas para los "afortunados" investigadores que las "disfrutaban": falta de beneficios sociales (becas), retrasos en pagos, rigidez en fechas de inicio y fin de los pagos, etc. Paralelamente (y para más INRI, sobre todo en España), se producía el efecto que yo llamo de "tierra de nadie": siendo pagados por otra institución, el centro de trabajo ignoraba completamente a estos investigadores, lo que se convertía en terreno abonado para todo tipo de abusos, ausencia de beneficios comunes a otros trabajadores (cursos, protección contra riesgos laborales, etc.). La lista puede ser muy larga.
Pero los efectos perniciosos de estas convocatorias no se quedan aquí. Los centros se acostumbraron de mala manera a la mano de obra gratuíta (aunque siempre considerada "extraña"). Por ejemplo, los investigadores contratados a través de programas sumamente competitivos, como el Juan de la Cierva o Ramón y Cajal, que deberían haber sido tratados como investigadores de excelencia, se encontraron con un panorama de ausencia de derechos y posibilidades (en los peores casos, tratados como becarios, en el peor sentido de la palabra). Estos programas —haciendo un inciso— pueden considerarse un fracaso en una potencialidad que tal vez sus creadores no imaginaron: no han conseguido que los centros de investigación se acostumbren a contratar postdocs e investigadores senior por sí mismos; incluso en estos momentos muchos centros siguen sin considerarlos en su planificación de recursos humanos. No obstante, la actitud parece que cambia lentamente... puede que el ejemplo acabe cundiendo.
Pero volviendo al tema. Si no convocatorias, ¿qué? Pues, simplemente, recursos para los centros y los grupos de investigación, para que sean ellos mismos los que contraten a sus investigadores, según sus necesidades. Dicho esto, los que no se lleven las manos a la cabeza estarán sonriendo irónicamente (y los que estén exhibiendo una sonrisa golosa, váyanse a tomar por culo, népotistas simoníacos). Seguramente penséis que, con nuestra propensión tan hispana a la picardía, al peloteo y al amiguismo, y con los antecedentes y prácticas habituales en nuestras universidades y demás centros de I+D públicos (sí, aquí no se salva nadie), malamente se iba a utilizar ese dinero para contratar a los mejores. Efectivamente, un cambio de este tipo no serviría más que cambiar otro capítulo del libro. Pero no estamos considerando cambios puntuales, sino de cambiar todo el entorno del I+D español. Tenemos que auditar la investigación y, donde proceda, la docencia (basta de medir el nivel de las universidades por kilo de alumno). Y hacerlo de manera inteligente, sin la burocracia que agobia a nuestros investigadores.
Y, ante todo, tenemos que aprender a sacar la basura. El que tenga cerebro, que entienda.
Si los centros y grupos contratan directamente a estos investigadores postdoc y senior, habremos ganado dos cosas muy importantes. Primero, tendremos investigadores de nivel medio y medio-alto (considerando a los licenciados recién llegados como "bajo" y a los jefes de grupo como "alto", sin que estas palabras tengan más connotaciones), fundamentales para que la investigación funcione. Y segundo, los centros y grupos aprenderán un poco de responsabilidad y, tal vez, un poco más sobre gestión eficiente de los recursos humanos.
¿Las convocatorias deberían desaparecer? Pues no. Siendo competitivas, deben quedar para los investigadores especialmente brillantes. Esto significa que estas convocatorias deberían ser realmente miniproyectos de investigación, de los que saldría el sueldo para el investigador y beneficios extra (dietas, compra de equipamiento, bibliografía, etc.). Y, por supuesto, los centros de trabajo deben reconocer a estos investigadores por lo que valen (de nuevo, cuando la financiación dependa muy estrechamente de la productividad, ya pelearán por los mejores).
Y en este punto, podemos volver a nuestra propuesta para el programa postdoc del MICINN, a la que dedicaremos otro post.
Quede claro que ninguna mejora a una convocatoria concreta —ni a todas las convocatorias, por cierto— va a arreglar el sistema de I+D español. Este requiere de reformas más profundas, que no se podrán acometer mientras que la mentalidad (de los de arriba y de los de abajo) no cambie.
Podemos ejemplificar con un símil literario. Un libro puede contener una página realmente brillante, una joya de la literatura. Pero si el libro en su conjunto es basura, la página no convertirá al libro en una obra de arte. Es más, la página se verá degradada por su entorno, y el esfuerzo dedicado a escribirla habrá sido inútil. El sistema de I+D español es un libro bastante malo en el que en los últimos 30 años se han ido insertando capítulos más o menos afortunados, pero no se ha conseguido que el libro llegue a ser entretenido siquiera (de ahí que muchos elijan otros).
Y clama al cielo que la gestión de los recursos humanos en la investigación española se base en una gran masa de doctorandos y en unos cuántos profesores e investigadores funcionarios para dirigirlos... sin prácticamente nadie en medio. A la gran pregunta de si hay futuro para esos doctorandos, la respuesta es que para gran parte no, sencillamente porque no se puede pretender que todos (ni la mayoría) quepan en el nivel de sus jefes. Al sistema de I+D español le faltan investigadores (55000 según las estimaciones más optimistas), pero estos investigadores son licenciados, postdocs, investigadores experimentados de nivel medio, personal de apoyo. El I+D español es como un equipo de construcción en el que sólo hubiese los peones y el arquitecto, y no hubiese capataces, aparejadores, delineantes ni jefes de obra.
Y buena parte del problema está en la forma de reclutar a estos recursos humanos. En gran medida, se hace mediante convocatorias más o menos competitivas. El funcionamiento es simple en teoría, más o menos caótico en la práctica: se publican unas bases, los candidatos presentan papeles (causándoles diversos grados de transtorno y pérdida de tiempo) y, tras la evaluación, los seleccionados consiguen su beca o contrato. Tradicionalmente, estas convocatorias han conllevado grandes problemas para los "afortunados" investigadores que las "disfrutaban": falta de beneficios sociales (becas), retrasos en pagos, rigidez en fechas de inicio y fin de los pagos, etc. Paralelamente (y para más INRI, sobre todo en España), se producía el efecto que yo llamo de "tierra de nadie": siendo pagados por otra institución, el centro de trabajo ignoraba completamente a estos investigadores, lo que se convertía en terreno abonado para todo tipo de abusos, ausencia de beneficios comunes a otros trabajadores (cursos, protección contra riesgos laborales, etc.). La lista puede ser muy larga.
Pero volviendo al tema. Si no convocatorias, ¿qué? Pues, simplemente, recursos para los centros y los grupos de investigación, para que sean ellos mismos los que contraten a sus investigadores, según sus necesidades. Dicho esto, los que no se lleven las manos a la cabeza estarán sonriendo irónicamente (y los que estén exhibiendo una sonrisa golosa, váyanse a tomar por culo, népotistas simoníacos). Seguramente penséis que, con nuestra propensión tan hispana a la picardía, al peloteo y al amiguismo, y con los antecedentes y prácticas habituales en nuestras universidades y demás centros de I+D públicos (sí, aquí no se salva nadie), malamente se iba a utilizar ese dinero para contratar a los mejores. Efectivamente, un cambio de este tipo no serviría más que cambiar otro capítulo del libro. Pero no estamos considerando cambios puntuales, sino de cambiar todo el entorno del I+D español. Tenemos que auditar la investigación y, donde proceda, la docencia (basta de medir el nivel de las universidades por kilo de alumno). Y hacerlo de manera inteligente, sin la burocracia que agobia a nuestros investigadores.
Y, ante todo, tenemos que aprender a sacar la basura. El que tenga cerebro, que entienda.
Si los centros y grupos contratan directamente a estos investigadores postdoc y senior, habremos ganado dos cosas muy importantes. Primero, tendremos investigadores de nivel medio y medio-alto (considerando a los licenciados recién llegados como "bajo" y a los jefes de grupo como "alto", sin que estas palabras tengan más connotaciones), fundamentales para que la investigación funcione. Y segundo, los centros y grupos aprenderán un poco de responsabilidad y, tal vez, un poco más sobre gestión eficiente de los recursos humanos.
¿Las convocatorias deberían desaparecer? Pues no. Siendo competitivas, deben quedar para los investigadores especialmente brillantes. Esto significa que estas convocatorias deberían ser realmente miniproyectos de investigación, de los que saldría el sueldo para el investigador y beneficios extra (dietas, compra de equipamiento, bibliografía, etc.). Y, por supuesto, los centros de trabajo deben reconocer a estos investigadores por lo que valen (de nuevo, cuando la financiación dependa muy estrechamente de la productividad, ya pelearán por los mejores).
Y en este punto, podemos volver a nuestra propuesta para el programa postdoc del MICINN, a la que dedicaremos otro post.
viernes, 23 de mayo de 2008
La muerte del programa postdoc-SGU del MICINN
Nota aclaratoria: según parece, el Ministerio asegura que no habrá preferencia hacia los candidatos que tengan un centro dispuesto a contratar. Concedamos el beneficio de la duda, por el momento. No obstante, el resto de las críticas de este post siguen siendo válidas.
Aclaración previa: por abreviar, cuando hable del programa postdoc o del postdoc, me referiré al programa postdoc de la Subsecretaría General de Universidades (SGU) del MICINN; explico esto para evitar confusiones con otros programas postdoc del Ministerio (como el Juan de la Cierva).
El programa postoc de la SGU está muriendo. Rectifico, lo están asesinando.
Prometí hace unos días presentar una alternativa al deficiente plan que proponía el Ministerio. Ahora creo que un cambio es más necesario que nunca.
¿Qué ha sucedido?
Como mencioné, la SGU había, por fin, decidido que todos los "beneficiarios" del programa estuviesen contratados. La solución propuesta, la peor de las consideradas por la FJI/Precarios: que fuesen universidades y centros de adscripción españoles los que contraten a los investigadores, mientras estos realizan su trabajo en el extranjero. Sólo si no hubiese centro dispuesto a contratar, el investigador sería contratado a través de la FECYT.
Malas noticias:
Sin embargo, esto no es lo que está matando al programa postdoc. Es algo más grave, que está siendo perpretado desde la SGU mientras escribo esta entrada.
Según parece, la SGU está informando que si un candidato consigue un centro de adscripción, que gestione su contrato mientras esté en el extranjero, tendrá más posibilidades de éxito. Esto agrava la situación, ya que obliga a todos los candidatos a someterse a las condiciones de los centros y grupos que se ofrezcan a "recomendarle", y sin dejar otra opción, ya que sin padrino se corre el peligro de perder el contrato antes de entrar a concurso. El prestigio del programa desaparecería. Ya no se podría hablar de un programa competitivo, cuyos beneficiarios lo son por sus muchos méritos.
La cuestión no es qué es lo que pretende la SGU, sino qué se han tomado en la SGU.
Aclaración previa: por abreviar, cuando hable del programa postdoc o del postdoc, me referiré al programa postdoc de la Subsecretaría General de Universidades (SGU) del MICINN; explico esto para evitar confusiones con otros programas postdoc del Ministerio (como el Juan de la Cierva).
El programa postoc de la SGU está muriendo. Rectifico, lo están asesinando.
Prometí hace unos días presentar una alternativa al deficiente plan que proponía el Ministerio. Ahora creo que un cambio es más necesario que nunca.
¿Qué ha sucedido?
Como mencioné, la SGU había, por fin, decidido que todos los "beneficiarios" del programa estuviesen contratados. La solución propuesta, la peor de las consideradas por la FJI/Precarios: que fuesen universidades y centros de adscripción españoles los que contraten a los investigadores, mientras estos realizan su trabajo en el extranjero. Sólo si no hubiese centro dispuesto a contratar, el investigador sería contratado a través de la FECYT.
Malas noticias:
- Parece que la mayoría de los centros no están dispuestos a contratar.
- Los que van a contratar ponen condiciones, o plantean dificultades realmente graves. Por ejemplo, en el caso del CSIC, el convenio fija como salario una cantidad superior a la cuantía concedida por la convocatoria postdoc. Es decir, un grupo de investigación debería poner el dinero que faltase, hasta llegar a la cantidad del convenio. Imagino las carcajadas: "por favor, contribuid al salario de una persona que no va a trabajar para vosotros; más aún, que posiblemente trabaje para la competencia".
Sin embargo, esto no es lo que está matando al programa postdoc. Es algo más grave, que está siendo perpretado desde la SGU mientras escribo esta entrada.
Según parece, la SGU está informando que si un candidato consigue un centro de adscripción, que gestione su contrato mientras esté en el extranjero, tendrá más posibilidades de éxito. Esto agrava la situación, ya que obliga a todos los candidatos a someterse a las condiciones de los centros y grupos que se ofrezcan a "recomendarle", y sin dejar otra opción, ya que sin padrino se corre el peligro de perder el contrato antes de entrar a concurso. El prestigio del programa desaparecería. Ya no se podría hablar de un programa competitivo, cuyos beneficiarios lo son por sus muchos méritos.
La cuestión no es qué es lo que pretende la SGU, sino qué se han tomado en la SGU.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Cómo el Ministerio potencia la fuga de cerebros
Otro post a cuenta del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN). A propósito, como si la ciencia no innovase... ah, que si no incluían innovación sólo podían poner tres letras en el acrónimo, vale, vale, dónde vamos a parar, un ministerio abreviado a sólo tres letras, por favor.
Pero no es mi propósito ser destructivo. Aunque tarde, propongo el nombre de Ministerio de Ciencia Básica y Aplicada (MICBA, más pronunciable y todo). Aunque MICBA suena a soviético y... no, probemos Ministerio de Ciencia y Tecnología (MICITE). Ahhh, que ese era del régimen... estoooo, gobierno anterior (a todo esto, ¿y si lo llamamos Ministerio Guadiana? —una colleja a quien no lo pille). Venga, Ministerio de Investigación y Ciencia; aunque es un poco redundante, la investigación produce ciencia, pero mejor redundar, no sea que alguno vea en ello la imbestigación promovida desde ciertos sectores. Y el acrónimo a escoger, cortito (MIC) o largo (MINVICI).
Perdón por la digresión, pero no me podía aguantar más (acepto más propuestas en los comentarios). A estas alturas os estaréis preguntando de qué iba este post. Ahora voy al tema.
La Dirección General de Universidades (DGU) del Ministerio de Educación y Ciencia (Educación y Cultura durante el PP), que ahora depende del MICINN, ofrece desde hace tiempo becas para que investigadores con el título de doctor realicen estancias largas en el extranjero. Básicamente, si eres doctor y te interesa estar de uno a dos años investigando fuera, optabas competitivamente a este programa. Competitivamente significa que tu CV y otros requisitos menores (proyecto de investigación, calidad del centro receptor, etc.) se enfrentaban con los de otros candidatos, y los mejores (unas 350 becas anuales) obtenían la beca. Pagos mensuales más o menos generosos dependiendo del país, pero por los que ni cotizabas ni recibías ningún tipo de prestación social (bueno, todos sabemos lo que es una beca... y lo que habría que hacer con los que ofrecen becas por trabajo, huy, se escapó).
Desde hace tiempo (véase Real Decreto 63/2006) no se puede becar a doctores en toda España. ¿Toda? No, la DGU aún resiste a los vientos de cambio que vienen soplando más o menos desde mediados del siglo XIX, en cuestión de tratar a los trabajadores como tales (nimiedades como que reciban un sueldo regularmente y tengan cierta cobertura social). Resulta que como sus becarios doctores están en el extranjero, no hay nada que hacer. Vamos, que aunque la DGU esté en suelo patrio y sus sufridores becarios tengan pasaporte hispano, no se aplica lo de contratarles... o eso parecía hasta hace nada, porque parece que ahora sí. Y no creo que las demandas judiciales hayan tenido nada que ver, claro que no.
Pero no voy a quejarme de este tema, en otros foros se está tratando suficientemente bien. El problema que voy a abordar es el propio concepto de este programa, que me parece completamente equivocado.
Porque desde fuera, desde el punto de vista de un ciudadano cualquiera, el programa postdoc de la DGU-MICINN está tan mal diseñado que va completamente contra sus principios.
Para ello, comencemos por los objetivos del programa. Si miramos la convocatoria, vemos que en el prólogo se indica:
Esta convocatoria persigue primordialmente que los jóvenes doctores, una vez concluida su etapa formativa de tercer ciclo, tengan la oportunidad de acceder a un periodo de perfeccionamiento y ampliación de los conocimientos adquiridos durante la etapa predoctoral; al mismo tiempo, se pretende fomentar la movilidad de ese grupo con destino a centros extranjeros, y excepcionalmente españoles, de elevado prestigio académico e investigador. Al regreso de esta estancia, cabe esperar que los participantes en este programa hayan adquirido una formación adicional de especial solidez, por lo que se hallarán en una posición ventajosa para el ejercicio de su actividad profesional, en su doble vertiente docente e investigadora.Centrémonos en la parte final: "Al regreso de esta estancia". Esta frase es crucial.
Imaginemos a un joven doctor que consigue una beca de este programa. Allí lo tenemos, en un centro de prestigio, cobrando de una beca que muchas veces se paga a destiempo, que sólo le garantiza una cotización mínima a la Seguridad Social, sin prestación por desempleo (y no tener derecho a paro, cuando es posible que tras la beca estés un tiempo sin cobrar, no es moco de pavo), y sin perspectivas claras de que pueda insertarse en el oxidado y maltratado sistema de
¿Alguien habló de regresar? Pues sí, la mayoría, incluso teniendo excelentes oportunidades y ofertas en el extranjero, quieren volver a España. A contribuir con lo que han aprendido y trabajar por el avance de la I+D patria.
Y a pesar del propio programa postdoc del Ministerio.
Efectivamente, a pesar del propio programa. Porque su planteamiento, pagar a los investigadores dos años en el extranjero y que se vuelvan, está bien para programas de incentivación de la movilidad, como el de Movilidad del Profesorado Universitario o el José de Castillejo. Pero es que estos programas son para investigadores ya contratados en centros españoles. Es decir, investigadores que cobran de sus centros (directamente o mediante diversos programas), que reciben un dinero extra sin interrumpir sus contratos durante la estancia y que, al acabar ésta, vuelven a su centro de trabajo.
Los investigadores becados por el Ministerio no tienen dónde volver, y tenemos dos problemas:
- Primer problema: dos años no dan para mucho en investigación, y la mayor parte de la gente apenas está empezando a publicar sus resultados en el segundo año. Pero es en ese segundo año cuando hay que buscar un nuevo puesto. La calidad de la mayor parte de estos investigadores es indiscutible, pero no hay duda de que un año no es suficiente para que uno pueda demostrar lo que ha hecho.
- Segundo problema: ya lo he mencionado, en ese segundo año hay que buscarse la vida. Hay que realizar contactos, preparar solicitudes a otros programas (que posiblemente se resolverán cuando la beca haya acabado... meses en el paro... sin cobrar prestación ¡porque la beca no ofrece cobertura!).
No hay acciones explícitas dentro del programa para potenciar que los investigadores en el extranjero contacten y colaboren con grupos españoles, con la vista puesta en su posible incorporación a ellos.
He aquí cómo dejamos a estos investigadores, abandonados por el Ministerio en tierra extranjera, con sólo dos años para llevar a cabo un proyecto de investigación decente, y condenándoles a gastar tiempo buscando otro puesto de trabajo el segundo año. El que estos investigadores vuelvan (o lo intenten, al menos), a pesar de este programa, es algo que merece agradecimiento nacional.
El programa postdoc del Ministerio, tal como está planteado, es un absurdo desperdicio de talento, de recursos y una burla a los investigadores y a los propios contribuyentes.
Ya he destruído el programa posdoc del MICINN (destruído, que no deconstruído; eso se lo dejo a gente menos barbarizada que yo). Pero no lo dejaré así. La crítica destructiva a veces es necesaria, pero no se debe dejar sola. Próximamente: he aquí cómo debería ser (según yo mismo).
Nota: esta historia incluye una demanda judicial de los investigadores de este programa contra el Ministerio; más información aquí.
sábado, 10 de mayo de 2008
La Web 2.0 y los grupos de investigación
La Web 2.0 es... algo complicado de explicar. Puedo remitiros a los expertos (ejemplo), o a la socorrida Wikipedia:
Como que muchos se han quedado igual, pero podemos ver que los blogs (como este mismo), los wikis (como la página de la FJI/precarios), las redes sociales (Facebook), incluso engendrillos como Spaces (si admitimos Windows como Sistema Operativo...), son parte de esa Web 2.0. Es claro que existen dos elementos comunes: son muy fáciles de usar (más sencillo que usar un procesador de textos, por ejemplo) y el usuario participa plenamente. El usuario común, no el experto informático, es a la vez creador de contenidos, administrador, bibliotecario, etc. Lo he explicado muy mal (como corresponde a quién no domina el tema), pero más o menos eso es la Web 2.0. En cambio, este vídeo me parece súmamente didáctico:
(Aquí, con más calidad)
La Web 2.0 está ganando adeptos en el campo de la innovación docente. Me llamó mucho la atención una idea presentada en el blog de Roke, y que me pareció realmente buena: el uso de Google Docs en las aulas (os remito al artículo en cuestión, donde os enteraréis realmente de qué es la Web 2.0 y muchas cosas más).
Este tipo de propuestas y algunas novedades en las aplicaciones online de Google (como el poder trabajar offline —desconectado— con Google Docs, con algunas limitaciones, por ahora), me han hecho reflexionar sobre las posibilidades de este tipo de aplicaciones para los grupos de investigación.
¿Puede aportar algo la Web 2.0 a los grupos de investigación? Esta pregunta es completamente superflua si se conoce mínimamente tanto el mundo de la investigación como la Web 2.0. Más bien habría que preguntarse hasta dónde podríamos llegar. ¿Cuál es la virtud que debería primar en un grupo de investigación? La colaboración (tanto dentro del propio grupo como entre grupos de investigación). ¿Cuál es una de las principales características de la Web 2.0? Por supuesto, la colaboración, la interacción entre usuarios (recordemos: los auténticos creadores y gestores de conocimiento). Y si de conocimiento se trata, la investigación y la Web 2.0 aparecen como elementos complementarios, la primera creándolo y la segunda ayudando a exponerlo, organizarlo y compartirlo.
En sucesivos posts (¿alguien me propone algún sinónimo de post en español, con su connotación particular?) iré desgranando un plan organizativo para un grupo de investigación, basado principalmente en el uso de las aplicaciones online de Google (pero no olvidemos que el abanico de posibilidades es mucho más amplio). Es más, intentaré aplicarlo en mi propio grupo, cuya web es, a propósito, un wiki (no podía ser de otra manera). Espero vuestras opiniones e ideas, y, con un poco de suerte, se podría llegar a proponer un proyecto interesante para la gestión y organización de un grupo de investigación con herramientas Web 2.0.
El término Web 2.0 fue acuñado por Tim O'Reilly en 2004 para referirse a una segunda generación de Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios.
Como que muchos se han quedado igual, pero podemos ver que los blogs (como este mismo), los wikis (como la página de la FJI/precarios), las redes sociales (Facebook), incluso engendrillos como Spaces (si admitimos Windows como Sistema Operativo...), son parte de esa Web 2.0. Es claro que existen dos elementos comunes: son muy fáciles de usar (más sencillo que usar un procesador de textos, por ejemplo) y el usuario participa plenamente. El usuario común, no el experto informático, es a la vez creador de contenidos, administrador, bibliotecario, etc. Lo he explicado muy mal (como corresponde a quién no domina el tema), pero más o menos eso es la Web 2.0. En cambio, este vídeo me parece súmamente didáctico:
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La Web 2.0 está ganando adeptos en el campo de la innovación docente. Me llamó mucho la atención una idea presentada en el blog de Roke, y que me pareció realmente buena: el uso de Google Docs en las aulas (os remito al artículo en cuestión, donde os enteraréis realmente de qué es la Web 2.0 y muchas cosas más).
Este tipo de propuestas y algunas novedades en las aplicaciones online de Google (como el poder trabajar offline —desconectado— con Google Docs, con algunas limitaciones, por ahora), me han hecho reflexionar sobre las posibilidades de este tipo de aplicaciones para los grupos de investigación.
¿Puede aportar algo la Web 2.0 a los grupos de investigación? Esta pregunta es completamente superflua si se conoce mínimamente tanto el mundo de la investigación como la Web 2.0. Más bien habría que preguntarse hasta dónde podríamos llegar. ¿Cuál es la virtud que debería primar en un grupo de investigación? La colaboración (tanto dentro del propio grupo como entre grupos de investigación). ¿Cuál es una de las principales características de la Web 2.0? Por supuesto, la colaboración, la interacción entre usuarios (recordemos: los auténticos creadores y gestores de conocimiento). Y si de conocimiento se trata, la investigación y la Web 2.0 aparecen como elementos complementarios, la primera creándolo y la segunda ayudando a exponerlo, organizarlo y compartirlo.
En sucesivos posts (¿alguien me propone algún sinónimo de post en español, con su connotación particular?) iré desgranando un plan organizativo para un grupo de investigación, basado principalmente en el uso de las aplicaciones online de Google (pero no olvidemos que el abanico de posibilidades es mucho más amplio). Es más, intentaré aplicarlo en mi propio grupo, cuya web es, a propósito, un wiki (no podía ser de otra manera). Espero vuestras opiniones e ideas, y, con un poco de suerte, se podría llegar a proponer un proyecto interesante para la gestión y organización de un grupo de investigación con herramientas Web 2.0.
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